Calefacción: las calefacciones de combustibles fósiles (carbón, gasóleo, gas natural) emiten CO 2 durante la combustión. El correcto asilamiento de las casas es el factor clave para el ahorro de energía.
Aire acondicionado: debido al elevado consumo de energía eléctrica de estos aparatos, las emisiones de CO 2 son elevadas. Es por ello que, en verano, lo mejor es no hacer un uso abusivo de estos electrodomésticos.
Consumo diario: el creciente consumo de materiales desechables generan una enorme cantidad de residuos que son, en gran proporción, incinerados,
con la consecuente emisión de gases. El aumento de distancias entre el lugar de residencia, venta y producción, aumenta el uso de transporte y por tanto de emisiones. El consumo responsable es, por tanto , una baza primordial para frenar el Cambio Climático.
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